23 de agosto de 2017

Panorama Celeste - Tercer Trimestre 2017


Torre dell'Orologio - Venecia (imagen web)



Bienvenidos cosmonautas a esta sección de análisis sobre las influencias planetarias que estarán vigentes en el tramo final del calendario gregoriano. Por supuesto, los planetas no reconocen las medidas del hombre y siguen su curso (al Universo, gracias); no obstante, las ajustaremos a lo que resta de 2017, para mayor practicidad.

NOTA: Las fechas dadas a continuación están basadas en el huso horario de Buenos Aires, Argentina. 

En principio, coronando el mes de agosto, -muy leonino, aunque ya con el Sol entrado en Virgo-, Saturno vuelve a ponerse directo. Es decir, desde la Tierra, vemos que deja de ir "hacia atrás" para seguir su órbita con normalidad. Esto sucederá el día 25, y permitirá que podamos seguir desarrollando estructuras y planes de forma externa. Por otro lado, los límites que no hayamos aprendido a poner(nos) durante los pasados meses vendrán como situaciones externas para que los concienticemos. Eso sí: será en cuestiones ideológicas, espirituales y mentales en general. Evitemos posturas demasiado rígidas. 

El último movimiento planetario de agosto, es el ingreso de Venus en el signo de Leo, el día 26. El triángulo de fuego formado por el león, Aries y Sagitario disfrutará de cierta fluidez en sus compromisos; habrá mucho interés puesto en embellecerse a sí mismos y al entorno. También, puede haber cierta necesidad de gastar e invertir en cuestiones artísticas y/o hedonistas. 

Ya para septiembre, con el equinoccio de primavera/otoño en ciernes, Marte ingresará en Virgo el día 5, apuntando nuestra energía vital hacia los detalles y el decidir con sentido común; y Venus lo hará el 19, lista para recatarse y esperar a florecer más adelante, en Libra. Además, Mercurio dejará de retrogradar los primeros días del mes, por lo que la comunicación en general debería fluir nuevamente, sobre todo cuando también se sume al signo de la Virgen. A fines de mes, Plutón volverá a ponerse directo, y obrar a nivel global minando estructuras y organismos obsoletos, y desafiando autoridades.  

En octubre habrá más chances para el amor comedido cuando Venus y Marte se encuentren, el día 5 aún en Virgo; interesante ver en la carta personal dónde caerá dicha conjunción. Júpiter dejará al especulador Libra y comenzará su año de Escorpio, el día 10. Buenas noticias para los escorpianos (Sol, Luna, Asc), y para sus colegas acuáticos, Cáncer y Piscis, que comenzarán un período de expansión y mejoras en lo personal/social. Acuario, Leo y Tauro deberán aprender ciertas lecciones sobre excesos y orgullo mal manejados, hasta fines de 2018.       

Neptuno volverá a fluir libremente en Noviembre, con lo cual, si nos dejamos arrastrar por la marea de evasiones e ilusiones mal fundadas desde que se puso retrógrado en Junio, el impacto de la realidad será algo punzante, difícil de esquivar. El velo se correrá, y las cosas aparecerán tal cual son, hayamos querido/sabido verlas, o no.   

Diciembre traerá el regalo anticipado de Saturno dejando al abarcador Sagitario para visitar su signo de regencia, en el adusto Capricornio, donde se mantendrá ocupado hasta fines de 2020. Ahora sí, a llamar a las cosas por su nombre, y a concretar sin atajos ya que, a partir de entonces, Saturno pedirá más compromiso para con los logros que venimos barajando. Aries, Cáncer, Libra y el propio Capricornio serán los primeros que tendrán que poner sus asuntos al día.

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Gracias por leer este resumen de los movimientos celestes que nos reserva lo que queda de 2017. Si te interesó, o te fue de utilidad, no olvides compartirlo y suscribirte a mis redes sociales para próximos contenidos. Si tienes alguna duda o deseas una consulta personalizada de tu carta y tus tránsitos, escribe al correo que figura arriba en mis datos.     

¡Abrazos cósmicos!  



21 de agosto de 2017

Eclipse Total de Sol


El fenómeno celeste conocido como "eclipse" involucra a dos cuerpos de gran relevancia para la vida en la Tierra: el Sol y la Luna. Esto, era razón de más para que los astrólogos y astrónomos de antaño se preocuparan por saber cuándo ocurriría y pusieran especial empeño en interpretarlo. Sin embargo, lo hacían fundamentalmente porque consideraban a este suceso como algo negativo, pues, a la gran mayoría de la gente, le provocaba terror ver a su única fuente de luz y calor natural ensombrecida. Y todo eso sin tener en cuenta las supersticiones que circulaban, ni el significado espiritual que se le atribuía.

Lo que todos sabemos hoy, siglos después, es el principio astronómico de por qué ocurren los eclipses: la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, durante la fase de novilunio, y su disco (desde nuestra engañosa perspectiva) se superpone al del Astro Rey, por algunos minutos. No obstante, por otro lado, todavía quedan reminiscencias de esa connotación oscura y fatalista que se les adjudicaba. Y eso se debe, en buena parte, a entendidos en la materia que han conservado esas interpretaciones antiguas, quizás, por falta de adecuación a las nuevas necesidades de la humanidad.

Pero mirando el cielo un poco más actual, hace algunas horas experimentamos el evento de un eclipse solar total, ocurrido en los últimos grados del signo de Leo, en conjunción a la reconocida estrella Regulus, "el pequeño rey". El mismo tuvo mayor rango de visibilidad en el hemisferio norte; así como el próximo, de tipo parcial en febrero de 2018, será observable al sur del globo. 

Y en esta parte me detengo para aclarar que, al igual que sucede con los planetas, los eclipses tienen su propio ciclo que se repite cada 19 años. Por lo tanto, no se trata de eventos aislados portadores de calamidades, ni tampoco portales que liberan oscuridad. Desde la visión humanística y evolutiva de la astrología, durante un eclipse total de sol, dependiendo de si ocurre cerca del Nodo Norte o Sur de la Luna, puede traernos cuestiones del pasado que irrumpen en nuestro presente, para ser integradas o resueltas; o bien puede activar lo necesario para que nos enfoquemos en el aquí y ahora, brindándonos el "piso" emocional para que saquemos algo de nuestro ser a relucir. 

Volviendo al evento astronómico de hoy, sabemos que ocurrió cerca del Nodo Norte (25° Leo), con lo cual, podemos decir que estuvo sacando a flote (y lo seguirá haciendo hasta febrero) todo tipo de situaciones ligadas a nuestro pasado, con el fin de purgar nuestra consciencia, personal y colectiva, en pos de desarrollar una identidad más plena y auténtica con el Ser Esencial de cada quien. Recordemos que en el eje nodal, del otro lado, se encuentra Acuario, con su llamado a que cada ser humano individual coopere con lo grupal; en este caso, sin perder su centro interior. 

Para terminar, me gustaría recalcar que quienes tengan planetas, o puntos importantes de su carta, en los signos fijos (Tauro, Leo. Escorpio y Acuario) serán los que perciban las oportunidades y requerimientos energéticos de este eclipse con mayor intensidad. Para ellos, todo lo dicho será más que evidente, siempre que, precisamente, no se cierren. Después de todo, si tenemos en cuenta que lo que nos llega como experiencia es un mensaje particular del alma en evolución, hay que reconocer que los colores los asigna nuestra mente y con sus creencias. 

Los dejo con este regalo musical, un clásico muy apropiado para la ocasión astronómica... Abrazos cósmicos. 


      
     
      

  
   


  
  
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